En la Provincia de Viterbo, en las faldas del pueblo de Bomarzo se encuentra el Parque de los Monstruos, lugar indudablemente singular e interesante. Pier Francesco Orsini mando construir el parque en el siglo XVI, en una hectarea encontramos alrededor de 40 figuras de piedra, algunas en mejor estado que otras. El paseo por el parque es agradable pues es en medio de arboles y caminos que se bifurcan que podrian perder la orientacion al visitante, al parecer esa fue la intencion al diseñar el parque, que el visitante se sintiese en un laberinto y sentirse momentaneamente perdido. Muchas de las figuras del parque son gigantes (3 a 5 veces mas grande de lo normal) y algunas tienen en su falda una pileta, lamentablemente en la actualidad ninguna de las fuentes esta en funcionamiento. Un vigilante pasea constantemente por el parque, en la puerta de entrada se indica la prohibicion de fotos o el tocar las figuras de piedra, pero muy pocos de los visitantes cumplen la prohibicion y el vigilante no parece disturbarse con los turistas tomando fotos o tocando las figuras.
En la Provincia de Viterbo, en las faldas del pueblo de Bomarzo se encuentra el Parque de los Monstruos, lugar indudablemente singular e interesante. Pier Francesco Orsini mando construir el parque en el siglo XVI, en una hectarea encontramos alrededor de 40 figuras de piedra, algunas en mejor estado que otras. El paseo por el parque es agradable pues es en medio de arboles y caminos que se bifurcan que podrian perder la orientacion al visitante, al parecer esa fue la intencion al diseñar el parque, que el visitante se sintiese en un laberinto y sentirse momentaneamente perdido. Muchas de las figuras del parque son gigantes (3 a 5 veces mas grande de lo normal) y algunas tienen en su falda una pileta, lamentablemente en la actualidad ninguna de las fuentes esta en funcionamiento. Un vigilante pasea constantemente por el parque, en la puerta de entrada se indica la prohibicion de fotos o el tocar las figuras de piedra, pero muy pocos de los visitantes cumplen la prohibicion y el vigilante no parece disturbarse con los turistas tomando fotos o tocando las figuras.
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